Casino Campestre: maravilla para descubrir en la fascinante ciudad de Camagüey

Los juegos de la niñez, el primer amor, la sombra de la ceiba, de la algarroba, del eucalipto, los pasos iníciales del hijo y el regreso siempre, invitan al Casino Campestre, un tesoro de Camagüey.

Parque de permanente encuentro de los lugareños, es el principal pulmón verde de la ciudad; historia viva de un Camagüey que se regodea en ella y punto obligado para quienes visitan por primera vez la Ciudad de los Tinajones, o retornan al terruño.

Sus orígenes se remontan a mediados del siglo XIX cuando un grupo de vecinos de la ciudad, que se establecían en las quintas de la barriada de la Caridad para celebrar la por entonces célebre Feria, construyeron en esos terrenos, pertenecientes al Ayuntamiento, una edificación rústica con fines recreativos a la que llamaron, con cierta exageración Casino.

Sin embargo, aquellos terrenos de cierta extensión y con agradable vegetación y el local ya habilitado, favorecían que se les diera un empleo más frecuente, así que por iniciativa de varios ciudadanos relevantes  comenzaron a celebrarse allí, desde 1856, unas Ferias que incluían conferencias, concursos y exposiciones de productos agrícolas y técnicos..

Ya en el siglo XX fue ganando el parque su formato actual. Gracias a la actuación de Raúl Lamar, concejal del Ayuntamiento en los primeros años de esa centuria, se plantaron numerosos árboles y se instalaron jaulas para  la exhibición de diversos animales.

Una ceiba fue sembrada por los niños de las Escuelas Públicas en memoria de las luchas por la Independencia. Esta labor fue completada por otros hombres públicos, así, en 1916, el alcalde Nené de Quesada hizo sembrar nuevos árboles y construir fuentes para exhibir peces decorativos así como dio al parque el nombre de Gonzalo de Quesada, el jurista y diplomático camagüeyano, amigo de José Martí, aunque se le sigue conociendo como Casino Campestre, a pesar de que aquella vieja edificación ya no existe.

Esta labor de embellecimiento fue continuada por el alcalde Domingo de Para y Raffo a partir de 1925. Ya por entonces se le consideraba el mayor y más hermoso de los parques urbanos de Cuba.

Pero el Casino Campestre de Camagüey es mucho más que un espacio abierto, lleno de árboles y flores. Allí el médico Francisco Argilagos comenzó a vacunar contra la viruela, fue escenario de la muerte del jefe mambí Augusto Arango Agüero y lugar donde se jugó pelota por primera vez en tierra agramontina, a finales del siglo XIX.

Palmas, Ceibas, Anacagüitas, Cedros y Casuarinas adornan el Casino, que cuenta con un área superior a los 130 000 metros cuadrados y es lugar de esparcimiento, aire puro y belleza para los l8 000 camagüeyanos y forasteros que mensualmente lo visitan.

En él se pueden encontrar también la majestuosa ceiba sembrada el 20 de mayo de 1902, construcciones como la Gruta (1924) y la Glorieta (1905), así como el palomar con forma de farol chino que constituye un hermoso monumento a los jóvenes alfabetizadores que el 22 de diciembre de 1961 declararon la Isla como el primer territorio libre de analfabetismo en América Latina.

En el área del Casino se encuentra la Ciudad Deportiva, que incluye el Palacio de los Deportes Rafael Fortín, pistas de atletismo, campo de fútbol y el estadio beisbolero Cándido González; es antesala obligada para llegar a la Plaza de la Revolución Mayor Ignacio Agramonte.

Convertido en todo un conjunto recreativo, con novedosos proyectos comunitarios, el alegórico Casino Campestre de la ciudad Camagüey contribuye a la conservación de la flora y la fauna en la nación.

Constituye el pulmón verde de la ciudad, oxigenándola todos los días desde su parte más vieja, precisamente la que le dio origen, hoy Patrimonio Cultural de la Humanidad.

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